La profundidad de scroll, combinada con tiempo activo en pantalla, suele anticipar intención verdadera mejor que la mera permanencia. Distingue pestañas olvidadas de atención real mediante actividad de teclado, foco de ventana y ritmo de interacción. Define umbrales por dispositivo y observa cambios tras optimizaciones puntuales del flujo.
El orden en que se eligen método de envío, dirección y forma de pago cuenta una historia. Patrones consistentes anuncian desenlaces previsibles; secuencias caóticas sugieren fricción. Modela transiciones entre pasos, detecta desvíos frecuentes y prioriza mejoras donde más afecta la probabilidad de confirmar la compra sin intervenciones invasivas.
Los intervalos largos entre teclas, los retrocesos continuos y los errores repetidos indican inseguridad o diseño confuso. Mide cadencia de tipeo, mensajes mostrados y correcciones exitosas. Cuando detectes bloqueos, ofrece ayuda contextual o aclaraciones microcopiadas que reduzcan tensión y mejoren la confianza para avanzar hasta finalizar el pedido.